Mucho se ha hablado de la amplitud de la plantilla del Sevilla, el famoso fondo de armario que se dice ahora. Veinticinco jugadores en plantilla y once posiciones para jugar cada partido.
Recuerdo hace varios años, tampoco demasiados, que se podía recitar de memoria el equipo titular que jugaba la mayor parte de los partidos a no ser que a alguno de ellos le ocurriera algo excepcional.
Eso ha ido cambiando con el tiempo, pero incluso con las famosas rotaciones que se pusieron de moda hará pocos años, siempre existía un buen grupo de jugadores que casi no se movían del famoso once de gala.
Voy más lejos cuando digo que el super Sevilla de "Juande-el Taco" que rotaba bastante, siempre tenía unos intocables, llámese Navas, Navarro, Kanouté, Alves...
Personalmente pienso que el Sevilla de hoy es el auténtico ejemplo de rotaciones en el fútbol moderno, pero eso viene dado por la calidad de la plantilla.
Hoy puede jugar Kanouté, pero mañana se queda en el banquillo porque hay un chaval que se llama Negredo que como la enganche... Lo mismo pasa con Navas, Perotti, Adriano, Capel, que se turnan en las bandas, hasta en el lateral derecho se cambian Konko, Sánchez y el mismo Adriano...
La calidad de esta plantilla es indudable, pero tal es el nivel, que posiblemente si les borraras el número de la camiseta a todos, nadie discutiría una alineación nunca.
Veinticinco jugadores, pero ningún nombre en concreto, pura calidad y armonía en cada partido juegue quien juegue.
El otro día con el Madrid, bendito partido, no leí ni la alineación, me limité a ver jugar al equipo y hasta un cuarto de hora de juego no me di cuenta que el central zurdo era Drago o que Kanouté estaba en el banquillo.
En un armario te cabe lo justo para ir tirando, con algunos recambios buenos y no tan buenos, pero en este equipo necesitan un almacén de mayoristas para meter todo lo que tienen ahí... bendito problema Manolo... Qué barbaridad.
martes 6 de octubre de 2009
martes 1 de septiembre de 2009
Casta y coraje... arte y filigrana
Sevilla, Sevilla, Sevilla... El equipo de la casta y el coraje... Así comienza el himno de nuestro equipo, y así lo identifica mucha gente cuando habla de su comportamiento dentro del campo.
Un comienzo que debería ser esperanzador e ilusionante como cuando suena esa música triunfal del Maestro Roncales, pero lamentablemente no siempre está siendo así.
El comienzo de la temporada es una música incompleta, como si nos quedáramos en la primera estrofa, casta y coraje.
Una casta y coraje muy bien representada en jugadores como Palop, Escudé, Squilacci, Fernando Navarro, Duscher o hasta el mismo Jesús Navas...
Pero una casta y coraje que no es suficiente en equipos cuyo objetivo es algo más que ofrecer fuerza y lucha en su juego.
Tener la guardia alta, bloquear y cerrar el juego contrario y aprovechar el hueco que pueda dejar el rival está muy bien, pero el fútbol es mucho más. Y si hay material para que así sea, con más motivo para creerlo.
Tenemos que cantar el himno completo, no cansarnos en la primera estrofa y pensar que ya no hay más que decir. Eso hoy día no puede ser así.
Sevilla, Sevilla, Sevilla... Es el fútbol hecho arte y filigrana... Así continua la letra. Pero el juego no. De esa parte parece que tan sólo se tararea la musiquilla.
Eso es lo que preocupa, que después de dos años con el mismo director, el coro no ha aprendido la letra al completo.
Y no es por falta de intérpretes. El omnipresente Navas, Kanouté, Capel, Perotti, Acosta, Romaric, Adriano, Luis Fabiano... artistas sobran.
Pero aun así, nada más que nos ofrecen a veces algunos "solos" de calidad individual... Es como si en una orquesta de niños de guardería, metes a la guitarra a Paco de Lucía... el grupo desentona, pero vaya solo que se ha marcado ese...
En este aspecto creo que no se ha avanzado nada en la pretemporada, lamentablemente. En el arranque liguero, el mismo grupo del año pasado y ninguna novedad. Y así nos fue. Más de lo mismo que los rivales conocen ya de memoria.
En Valencia casta y coraje... ¿y qué seguía? Se nos volvió a olvidar...
Lo importante en la liga no es cómo se empieza, sino cómo se acaba. Esperemos que nosotros también sepamos culminar nuestro himno completo y hacer honor a él.
Sevilla, el equipo de la casta y el coraje, pero también es el fútbol hecho arte y filigrana... Y para rematarlo termina con un claro, Sevilla... ¡Triunfará!
Así sea.
Un comienzo que debería ser esperanzador e ilusionante como cuando suena esa música triunfal del Maestro Roncales, pero lamentablemente no siempre está siendo así.
El comienzo de la temporada es una música incompleta, como si nos quedáramos en la primera estrofa, casta y coraje.
Una casta y coraje muy bien representada en jugadores como Palop, Escudé, Squilacci, Fernando Navarro, Duscher o hasta el mismo Jesús Navas...
Pero una casta y coraje que no es suficiente en equipos cuyo objetivo es algo más que ofrecer fuerza y lucha en su juego.
Tener la guardia alta, bloquear y cerrar el juego contrario y aprovechar el hueco que pueda dejar el rival está muy bien, pero el fútbol es mucho más. Y si hay material para que así sea, con más motivo para creerlo.
Tenemos que cantar el himno completo, no cansarnos en la primera estrofa y pensar que ya no hay más que decir. Eso hoy día no puede ser así.
Sevilla, Sevilla, Sevilla... Es el fútbol hecho arte y filigrana... Así continua la letra. Pero el juego no. De esa parte parece que tan sólo se tararea la musiquilla.
Eso es lo que preocupa, que después de dos años con el mismo director, el coro no ha aprendido la letra al completo.
Y no es por falta de intérpretes. El omnipresente Navas, Kanouté, Capel, Perotti, Acosta, Romaric, Adriano, Luis Fabiano... artistas sobran.
Pero aun así, nada más que nos ofrecen a veces algunos "solos" de calidad individual... Es como si en una orquesta de niños de guardería, metes a la guitarra a Paco de Lucía... el grupo desentona, pero vaya solo que se ha marcado ese...
En este aspecto creo que no se ha avanzado nada en la pretemporada, lamentablemente. En el arranque liguero, el mismo grupo del año pasado y ninguna novedad. Y así nos fue. Más de lo mismo que los rivales conocen ya de memoria.
En Valencia casta y coraje... ¿y qué seguía? Se nos volvió a olvidar...
Lo importante en la liga no es cómo se empieza, sino cómo se acaba. Esperemos que nosotros también sepamos culminar nuestro himno completo y hacer honor a él.
Sevilla, el equipo de la casta y el coraje, pero también es el fútbol hecho arte y filigrana... Y para rematarlo termina con un claro, Sevilla... ¡Triunfará!
Así sea.
jueves 11 de diciembre de 2008
Rey de la montaña
Los Alpes, los Pirineos, el Tourmalet... Numerosas las comparaciones que se hacían con los cuatro partidos seguidos contra los rivales más fuertes de esta liga, Valencia, Barcelona, Real Madrid y Villarreal.
El Sevilla parte esta travesía quinto en la tabla y después de tres de los cuatro partidos está cuarto, empatado con el tercero y a dos puntos del segundo, el Villarreal, que es el siguiente rival.
A pesar de todo lo que se dice de mal juego, poca ambición, incremento de errores defensivos, poca preparación física y hasta ayudas arbitrales... Lo cierto es que el equipo sigue ahí.
A veces el juego es menos vistoso, a veces se sueltan y dan unos minutos de cine, a veces más cansados, a veces más frescos.
Este equipo está claro que apuesta por la variedad en todos los sentidos, pero la variedad con resultados, nada de probar por probar.
Contra el Valencia el empate sin goles no reflejó las ocasiones de uno y otro equipo, aunque si analizamos bien el partido, el Sevilla se llevó más y mejores a pesar de su juego un tanto apagado.
El resultado del partido con el Barcelona no refleja para nada lo sucedido en el campo, si bien en la segunda parte casi no se vio al equipo, en la primera se hicieron méritos suficientes para irse al descanso con ventaja o al menos con un jugador más en el campo...
El Barcelona llegó una vez y la metió, el Sevilla unas cuantas y no hubo manera. Luego en la segunda parte a la primera que tuvieron sentenciaron y se acabó todo.
Y con el Real Madrid, pues más variedad, capaces en la primera parte de hacer un intercambio de golpes espectacular con el Real Madrid y acorralarlo casi en su campo y meterle tres, para en la segunda parte pasar apuros, dejarse remontar y terminar con un gol agónico que hizo justicia en el cómputo general del encuentro.
Ahora la realidad es que ganando al Villarreal el domingo, se puede terminar el tramo de montaña en segunda posición o como poco en tercera plaza empatados.
No sé la versión de juego que tendremos en ese partido, pero lo que sé es que a pesar de tener muchos detractores, los números siguen mandando y el equipo no sale de puestos europeos desde que entró, y lo que es mejor, el objetivo a día de hoy estaría cumplido.
Si es por todas estas versiones de juego que ha tenido el equipo sí que estos partidos serían etapas de montaña con tantos altibajos de juego.
Pero los resultados hacen que este equipo a día de hoy y si se gana al Villarreal sea el rey de la montaña...
Vamos a pensar en el Sevilla y en dónde estamos a día de hoy. En la cumbre.
P.D: Disculpadme por estos días de silencio. Necesitaba reflexionar de tantas sensaciones distintas que transmite este Sevilla.
El Sevilla parte esta travesía quinto en la tabla y después de tres de los cuatro partidos está cuarto, empatado con el tercero y a dos puntos del segundo, el Villarreal, que es el siguiente rival.
A pesar de todo lo que se dice de mal juego, poca ambición, incremento de errores defensivos, poca preparación física y hasta ayudas arbitrales... Lo cierto es que el equipo sigue ahí.
A veces el juego es menos vistoso, a veces se sueltan y dan unos minutos de cine, a veces más cansados, a veces más frescos.
Este equipo está claro que apuesta por la variedad en todos los sentidos, pero la variedad con resultados, nada de probar por probar.
Contra el Valencia el empate sin goles no reflejó las ocasiones de uno y otro equipo, aunque si analizamos bien el partido, el Sevilla se llevó más y mejores a pesar de su juego un tanto apagado.
El resultado del partido con el Barcelona no refleja para nada lo sucedido en el campo, si bien en la segunda parte casi no se vio al equipo, en la primera se hicieron méritos suficientes para irse al descanso con ventaja o al menos con un jugador más en el campo...
El Barcelona llegó una vez y la metió, el Sevilla unas cuantas y no hubo manera. Luego en la segunda parte a la primera que tuvieron sentenciaron y se acabó todo.
Y con el Real Madrid, pues más variedad, capaces en la primera parte de hacer un intercambio de golpes espectacular con el Real Madrid y acorralarlo casi en su campo y meterle tres, para en la segunda parte pasar apuros, dejarse remontar y terminar con un gol agónico que hizo justicia en el cómputo general del encuentro.
Ahora la realidad es que ganando al Villarreal el domingo, se puede terminar el tramo de montaña en segunda posición o como poco en tercera plaza empatados.
No sé la versión de juego que tendremos en ese partido, pero lo que sé es que a pesar de tener muchos detractores, los números siguen mandando y el equipo no sale de puestos europeos desde que entró, y lo que es mejor, el objetivo a día de hoy estaría cumplido.
Si es por todas estas versiones de juego que ha tenido el equipo sí que estos partidos serían etapas de montaña con tantos altibajos de juego.
Pero los resultados hacen que este equipo a día de hoy y si se gana al Villarreal sea el rey de la montaña...
Vamos a pensar en el Sevilla y en dónde estamos a día de hoy. En la cumbre.
P.D: Disculpadme por estos días de silencio. Necesitaba reflexionar de tantas sensaciones distintas que transmite este Sevilla.
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lunes 10 de noviembre de 2008
Media inglesa
Gris el partido de ayer del Sevilla frente a un equipo cerrado atrás pero al que se le debería haber ganado con mayor facilidad.
El planteamiento táctico fue el mismo que en UEFA, y de nuevo se vio la debilidad física del centro del campo. Sin sorpresas, el equipo fue lento, débil y sobre todo muy previsible en su juego.
El resultado fue una primera parte horrible en el que ni pude cantar un ¡uy! Y levantarme de mi asiento... Confirmo mi teoría de que los técnicos aun no se han enterado del problema de no tener presencia física en el medio del campo contra equipos que se encierran y muerden.
En la segunda parte cierta mejoría, Renato a su posición natural de medio centro, Navas dándo más movilidad a la media punta y más trabajo a los defensas (¿se enterarían por fin?) y Capel haciendo lo que sabe hacer, entrar por banda o en diagonales.
Mejora del juego pero terminamos como siempre, sin pulmones y sin ideas para frenar a un equipo que sin hacer nada del otro mundo estuvo a punto de llevarse un premio en forma de punto.
En resumen, se notó la vuelta de Kanouté, bendita sea su calva, se mejoró la imagen en ciertos momentos de la segunda parte y, sobre todo, nos llevamos los tres puntos. A seguir trabajando.
Como ya he dicho en alguna ocasión, creo que el pasado está para aprender pero no para revivirlo, y si algo hemos aprendido en el pasado de los tiempos difíciles es el paso a paso, la filosofía de Caparrós que nos llevó a ilusionarnos con llegar a Europa.
Y en eso es lo que tenemos que pensar ahora, tres puntos, paso a paso y a mirar al próximo partido, que cada partido es diferente y siempre se puede mejorar. Siempre pensando en ganar o ganar, sí o sí, en eso sí que cambiamos respecto al pasado.
Teniendo eso en cuenta veremos que el Sevilla ha sumado tres puntos más y ya van veinte en diez partidos, eso nos da una media de dos puntos por partido, la famosa media inglesa que suele dar títulos en condiciones normales.
No digo que el Sevilla vaya a ganar la liga, no seamos locos, pero sí digo que podemos pensar en el siguiente partido con la conciencia tranquila de los deberes hechos.
Si además vamos viendo el final al tunel de lesiones, con Kanouté, Capel, Mosquera, y pronto Acosta y Chevantón, creo que podemos pensar en que con ellos volverá la estabilidad al grupo y la variedad de opciones de juego será la clave del éxito del equipo. Como era en un principio.
Gris juego, como el cielo de Inglaterra, pero también con su famosa media... ¿recordais el abonate a soñar? Que no decaiga.
El planteamiento táctico fue el mismo que en UEFA, y de nuevo se vio la debilidad física del centro del campo. Sin sorpresas, el equipo fue lento, débil y sobre todo muy previsible en su juego.
El resultado fue una primera parte horrible en el que ni pude cantar un ¡uy! Y levantarme de mi asiento... Confirmo mi teoría de que los técnicos aun no se han enterado del problema de no tener presencia física en el medio del campo contra equipos que se encierran y muerden.
En la segunda parte cierta mejoría, Renato a su posición natural de medio centro, Navas dándo más movilidad a la media punta y más trabajo a los defensas (¿se enterarían por fin?) y Capel haciendo lo que sabe hacer, entrar por banda o en diagonales.
Mejora del juego pero terminamos como siempre, sin pulmones y sin ideas para frenar a un equipo que sin hacer nada del otro mundo estuvo a punto de llevarse un premio en forma de punto.
En resumen, se notó la vuelta de Kanouté, bendita sea su calva, se mejoró la imagen en ciertos momentos de la segunda parte y, sobre todo, nos llevamos los tres puntos. A seguir trabajando.
Como ya he dicho en alguna ocasión, creo que el pasado está para aprender pero no para revivirlo, y si algo hemos aprendido en el pasado de los tiempos difíciles es el paso a paso, la filosofía de Caparrós que nos llevó a ilusionarnos con llegar a Europa.
Y en eso es lo que tenemos que pensar ahora, tres puntos, paso a paso y a mirar al próximo partido, que cada partido es diferente y siempre se puede mejorar. Siempre pensando en ganar o ganar, sí o sí, en eso sí que cambiamos respecto al pasado.
Teniendo eso en cuenta veremos que el Sevilla ha sumado tres puntos más y ya van veinte en diez partidos, eso nos da una media de dos puntos por partido, la famosa media inglesa que suele dar títulos en condiciones normales.
No digo que el Sevilla vaya a ganar la liga, no seamos locos, pero sí digo que podemos pensar en el siguiente partido con la conciencia tranquila de los deberes hechos.
Si además vamos viendo el final al tunel de lesiones, con Kanouté, Capel, Mosquera, y pronto Acosta y Chevantón, creo que podemos pensar en que con ellos volverá la estabilidad al grupo y la variedad de opciones de juego será la clave del éxito del equipo. Como era en un principio.
Gris juego, como el cielo de Inglaterra, pero también con su famosa media... ¿recordais el abonate a soñar? Que no decaiga.
viernes 7 de noviembre de 2008
Sin aire
Partido para olvidar en la noche europea de ayer en Bélgica. Ni el frío de esos países en esta época del año nos dejó tan helados como la derrota del Sevilla en un partido desastroso.
Toda la ilusión que se tenía en este encuentro se difuminó a los pocos minutos cuando empezó a empujar el rival. La superioridad física y táctica parecía abismal, mucho más de lo que realmente debería ser, no se llegaba a ningún balón en velocidad, no se daban más de dos pases seguidos y no se conseguía abrir ningún hueco en el muro que parecía ser el contrario.
Y por la otra parte empujaban sin cesar, acorralando al Sevilla en su campo durante muchos minutos seguidos y haciéndonos jugar al pase largo para poder alejar el balón de la portería de Palop.
Cuando a un boxeador le golpean una y otra vez en la parte central del cuerpo se dice que le castigan la línea de flotación, dejándolo sin aire y haciendo más lentos y limitados sus movimientos.
Ayer el Sevilla apareció con una línea de flotación muy poco cubierta y sin pegada, por lo que los golpes que recibía una y otra vez le dejaban completamente sin aire.
Esto traducido al fútbol es un centro del campo con poco aguante, Romaric, qué desperdicio de físico, no empuja y Maresca y Renato nunca lo han hecho, ni es su trabajo. Y si a esto le sumas que sólo contábamos con un delantero, el equipo se queda a expensas de un golpe de fortuna o una genialidad desde la banda.
Cuando falta físico en el medio campo, hay que contrarrestar con pegada arriba. De lo contrario los defensas se comen al único delantero y tienen recorrido de sobra para tapar al centro del campo que, a la vez ya es superado por sus mismos centrocampistas de más físico que los nuestros. Lo que es una comilona...
Hoy en día el Sevilla puede jugar perfectamente con un sólo delantero siempre y cuando haya un pivote que fije el centro del campo, llámese Duscher o Fazio (si es que está espabilado), dándole mayor libertad a los medios como Maresca, Romaric o Renato para crear entre los dos que jueguen y enlazar con el punta.
De faltar ese pivote hay que empujar arriba con dos delanteros, aunque uno tenga 18 años y juegue en el Sevilla Juvenil, que fijando a los defensas dejen esa pelea en el medio campo en igualdad de condiciones donde la calidad o el juego por bandas sí puede hacer inclinar la balanza de nuestro lado.
Si a esto le sumas que ayer la banda izquierda tenía un Adriano al sesenta por ciento, tenemos como resultado dos tiros a puerta casi sin peligro en todo el partido. Un fiasco de planteamiento. No me gusta jugar a técnico, pero parece que a los profesionales del Sevilla tampoco, porque la falta de pegada de Valladolid no la han asumido aun.
¿Las lesiones? El equipo titular de ayer lo querría cualquier equipo de primera división. Que no haya banquillo debido a esto, es otra cosa. Pero la primera parte fue la más triste y no creo que ya estuvieran cansados.
Ayer al Sevilla lo dejaron sin aire y le ganaron por K.O.
Toda la ilusión que se tenía en este encuentro se difuminó a los pocos minutos cuando empezó a empujar el rival. La superioridad física y táctica parecía abismal, mucho más de lo que realmente debería ser, no se llegaba a ningún balón en velocidad, no se daban más de dos pases seguidos y no se conseguía abrir ningún hueco en el muro que parecía ser el contrario.
Y por la otra parte empujaban sin cesar, acorralando al Sevilla en su campo durante muchos minutos seguidos y haciéndonos jugar al pase largo para poder alejar el balón de la portería de Palop.
Cuando a un boxeador le golpean una y otra vez en la parte central del cuerpo se dice que le castigan la línea de flotación, dejándolo sin aire y haciendo más lentos y limitados sus movimientos.
Ayer el Sevilla apareció con una línea de flotación muy poco cubierta y sin pegada, por lo que los golpes que recibía una y otra vez le dejaban completamente sin aire.
Esto traducido al fútbol es un centro del campo con poco aguante, Romaric, qué desperdicio de físico, no empuja y Maresca y Renato nunca lo han hecho, ni es su trabajo. Y si a esto le sumas que sólo contábamos con un delantero, el equipo se queda a expensas de un golpe de fortuna o una genialidad desde la banda.
Cuando falta físico en el medio campo, hay que contrarrestar con pegada arriba. De lo contrario los defensas se comen al único delantero y tienen recorrido de sobra para tapar al centro del campo que, a la vez ya es superado por sus mismos centrocampistas de más físico que los nuestros. Lo que es una comilona...
Hoy en día el Sevilla puede jugar perfectamente con un sólo delantero siempre y cuando haya un pivote que fije el centro del campo, llámese Duscher o Fazio (si es que está espabilado), dándole mayor libertad a los medios como Maresca, Romaric o Renato para crear entre los dos que jueguen y enlazar con el punta.
De faltar ese pivote hay que empujar arriba con dos delanteros, aunque uno tenga 18 años y juegue en el Sevilla Juvenil, que fijando a los defensas dejen esa pelea en el medio campo en igualdad de condiciones donde la calidad o el juego por bandas sí puede hacer inclinar la balanza de nuestro lado.
Si a esto le sumas que ayer la banda izquierda tenía un Adriano al sesenta por ciento, tenemos como resultado dos tiros a puerta casi sin peligro en todo el partido. Un fiasco de planteamiento. No me gusta jugar a técnico, pero parece que a los profesionales del Sevilla tampoco, porque la falta de pegada de Valladolid no la han asumido aun.
¿Las lesiones? El equipo titular de ayer lo querría cualquier equipo de primera división. Que no haya banquillo debido a esto, es otra cosa. Pero la primera parte fue la más triste y no creo que ya estuvieran cansados.
Ayer al Sevilla lo dejaron sin aire y le ganaron por K.O.
lunes 3 de noviembre de 2008
Jornada de reflexión
Nueva derrota en liga, segunda derrota consecutiva en esta competición y tercera si contamos el encuentro copero del miércoles.
Qué mal sabe la derrota en estas circunstancias, venciendo claramente un partido con un juego rápido y contundente, como nos gusta ver al Sevilla fuera de casa. Pero de treinta minutos.
Duró lo que tardó el árbitro en expulsar a nuestra referencia arriba. Luis Fabiano le puso en bandeja la segunda tarjeta amarilla a un árbitro que cuenta sus partidos al Sevilla por expulsiones.
Se le nota en la cara, desprende odio hacia nuestro escudo, no habla nunca con nadie que lleve nuestra camiseta, no mira a los ojos a los jugadores, no tiene piedad en sacar tarjetas amarillas por todo y a todos y siempre se hace protagonista del partido influyendo en gran medida en el transcurso del mismo.
Con esto no quiero poner la excusa del árbitro para justificar la derrota. Para nada. Quiero que hagamos una reflexión sobre todos los aspectos a los que salpica esta derrota. Que son varios.
Un árbitro profesional no expulsa a un jugador por perder tiempo en una jugada en el minuto veinte y luego por tirarse en una jugada dudosa diez minutos después. Eso es ir a cazar al jugador, al equipo y a la afición.
Si Luis Fabiano se tiró sabiendo que tenía una tarjeta amarilla, hay que hablar con él y hacerle ver que así lo único que consigue es que se dude de su profesionalidad.
Personalmente pienso que a mil revoluciones, un delantero en el área cuando siente el mínimo contacto sabe que puede ser penalti y se deja caer. Así es el fútbol y así hemos hecho que sea actualmente.
Un equipo, sea con diez jugadores o con once, no puede permitirse jugar sin un delantero como referencia arriba durante una hora. No me vale decir que no había recambio porque, que yo sepa, había un chico de la cantera en el banquillo que juega en la división de plata nacional. Si está convocado es para jugar, no para darle cinco minutos al final con todo perdido.
El Sevilla ayer jugó durante mucho tiempo sin banda izquierda y sin delantero arriba, dándole por tanto más de medio campo de ventaja al rival. Es absurdo, con diez jugadores se puede presionar igual que con once. Se puede renunciar a una banda en estos casos, pero nunca a un delantero. Incompresible por parte del técnico.
Por último, este árbitro no es la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que se la juega al Sevilla. El presidente tiene mucha facilidad para hablar y presumir y poner de manifiesto la grandeza del club. Pero hay un límite en el tema arbitral y hay que utilizar esas palabras para este tema también.
Y si Madrid, Barcelona y Atlético han vetado públicamente, en varias ocasiones, a algunos árbitros que curiosamente no se han vuelto a ver en sus partidos, nuestro presidente debe utilizar esa facilidad verbal para que todo el mundo sepa de qué pie cojea ese personaje vestido de árbitro. Llegando hasta donde haya que llegar, pero que no lo veamos más. Por favor.
Después de todo estamos en el inicio de temporada aun, a tres puntos de nuestro objetivo, pero con dos derrotas con rivales muy inferiores. Es hora de reflexionar desde los jugadores hasta los directivos, pasando por nosotros mismos, la afición.
Y cuando lo hagamos, seguiremos adelante, que nos queda mucho por recorrer.
Qué mal sabe la derrota en estas circunstancias, venciendo claramente un partido con un juego rápido y contundente, como nos gusta ver al Sevilla fuera de casa. Pero de treinta minutos.
Duró lo que tardó el árbitro en expulsar a nuestra referencia arriba. Luis Fabiano le puso en bandeja la segunda tarjeta amarilla a un árbitro que cuenta sus partidos al Sevilla por expulsiones.
Se le nota en la cara, desprende odio hacia nuestro escudo, no habla nunca con nadie que lleve nuestra camiseta, no mira a los ojos a los jugadores, no tiene piedad en sacar tarjetas amarillas por todo y a todos y siempre se hace protagonista del partido influyendo en gran medida en el transcurso del mismo.
Con esto no quiero poner la excusa del árbitro para justificar la derrota. Para nada. Quiero que hagamos una reflexión sobre todos los aspectos a los que salpica esta derrota. Que son varios.
Un árbitro profesional no expulsa a un jugador por perder tiempo en una jugada en el minuto veinte y luego por tirarse en una jugada dudosa diez minutos después. Eso es ir a cazar al jugador, al equipo y a la afición.
Si Luis Fabiano se tiró sabiendo que tenía una tarjeta amarilla, hay que hablar con él y hacerle ver que así lo único que consigue es que se dude de su profesionalidad.
Personalmente pienso que a mil revoluciones, un delantero en el área cuando siente el mínimo contacto sabe que puede ser penalti y se deja caer. Así es el fútbol y así hemos hecho que sea actualmente.
Un equipo, sea con diez jugadores o con once, no puede permitirse jugar sin un delantero como referencia arriba durante una hora. No me vale decir que no había recambio porque, que yo sepa, había un chico de la cantera en el banquillo que juega en la división de plata nacional. Si está convocado es para jugar, no para darle cinco minutos al final con todo perdido.
El Sevilla ayer jugó durante mucho tiempo sin banda izquierda y sin delantero arriba, dándole por tanto más de medio campo de ventaja al rival. Es absurdo, con diez jugadores se puede presionar igual que con once. Se puede renunciar a una banda en estos casos, pero nunca a un delantero. Incompresible por parte del técnico.
Por último, este árbitro no es la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que se la juega al Sevilla. El presidente tiene mucha facilidad para hablar y presumir y poner de manifiesto la grandeza del club. Pero hay un límite en el tema arbitral y hay que utilizar esas palabras para este tema también.
Y si Madrid, Barcelona y Atlético han vetado públicamente, en varias ocasiones, a algunos árbitros que curiosamente no se han vuelto a ver en sus partidos, nuestro presidente debe utilizar esa facilidad verbal para que todo el mundo sepa de qué pie cojea ese personaje vestido de árbitro. Llegando hasta donde haya que llegar, pero que no lo veamos más. Por favor.
Después de todo estamos en el inicio de temporada aun, a tres puntos de nuestro objetivo, pero con dos derrotas con rivales muy inferiores. Es hora de reflexionar desde los jugadores hasta los directivos, pasando por nosotros mismos, la afición.
Y cuando lo hagamos, seguiremos adelante, que nos queda mucho por recorrer.
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jueves 30 de octubre de 2008
Regreso al futuro
La noche de ayer nos hizo recordar aquellas eliminatorias extrañas de años atrás frente a equipos a priori inferiores en las que no sabíamos a qué jugábamos ni con quién.
Personalmente pienso que es muy difícil juzgar el juego de un equipo sin haber visionado el partido, cosa que fue imposible muy a mi pesar.
Pero también creo que sin haber visto el partido, todo equipo aspirante a estar en los puestos altos de primera división y aspirante, por qué no, a ganar algún título de los que disputa, debe ganar, en nuestro argot presidencial sí o sí, ante un equipo dos categorías por debajo y con un presupuesto mil veces inferior.
Cierto es que la grandeza del fútbol es que son once contra once y puede pasar de todo, pero ese todo a ciertos niveles tiene un límite, y el de ayer fue rebasado con creces. Así no vamos a ningún sitio.
Ese límite lo marca la planificación del partido y la actitud del equipo. Y ambas cosas ayer no estuvieron a la altura. Volvimos a vivir la noche de Isla Cristina, el día del Cádiz, incluso el susto del Denia, entre otros.
Revivimos esos años en que a lo que aspirábamos era a ver unos cuartos de final y ver si sonaba la flauta de unas semifinales si nos tocaba un equipo normalito, como el nuestro, de mitad de la tabla.
Pero eso se tiene que terminar, eso ya lo hemos vivido muchas veces, no me vale lo de ser humildes y acordarnos de los descensos a segunda, la humildad no está reñida con la superioridad física, técnica y táctica que a día de hoy posee el Sevilla sobre el rival de ayer.
Esos tiempos son pasado, y el pasado está para recordarlo, pero no para vivirlo.
Yo sólo espero que como en la película, nuestro particular "Doc" consiga arrancar nuestro DeLorean para regresar al futuro... y a la victoria.
Personalmente pienso que es muy difícil juzgar el juego de un equipo sin haber visionado el partido, cosa que fue imposible muy a mi pesar.
Pero también creo que sin haber visto el partido, todo equipo aspirante a estar en los puestos altos de primera división y aspirante, por qué no, a ganar algún título de los que disputa, debe ganar, en nuestro argot presidencial sí o sí, ante un equipo dos categorías por debajo y con un presupuesto mil veces inferior.
Cierto es que la grandeza del fútbol es que son once contra once y puede pasar de todo, pero ese todo a ciertos niveles tiene un límite, y el de ayer fue rebasado con creces. Así no vamos a ningún sitio.
Ese límite lo marca la planificación del partido y la actitud del equipo. Y ambas cosas ayer no estuvieron a la altura. Volvimos a vivir la noche de Isla Cristina, el día del Cádiz, incluso el susto del Denia, entre otros.
Revivimos esos años en que a lo que aspirábamos era a ver unos cuartos de final y ver si sonaba la flauta de unas semifinales si nos tocaba un equipo normalito, como el nuestro, de mitad de la tabla.
Pero eso se tiene que terminar, eso ya lo hemos vivido muchas veces, no me vale lo de ser humildes y acordarnos de los descensos a segunda, la humildad no está reñida con la superioridad física, técnica y táctica que a día de hoy posee el Sevilla sobre el rival de ayer.
Esos tiempos son pasado, y el pasado está para recordarlo, pero no para vivirlo.
Yo sólo espero que como en la película, nuestro particular "Doc" consiga arrancar nuestro DeLorean para regresar al futuro... y a la victoria.
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